NO!
Las cosas prohibidas, son las más excitantes del mundo, son esas a las que nos obligan a decir que no, pero una vez realizadas, no podemos dejarlas fácilmente, nos enganchamos a ellas, son como una adicción, nos encantan, nos sentimos libres, y son las que al terminar mientras soltamos una carcajada decimos: no he tenido miedo hacerlo, lo he hecho y punto.