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Mostrando entradas de diciembre, 2009

2010.

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  FELIZ AÑO NUEVO A TODOS, QUE LES SEA LEVE.

Cayendo.

... Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad.

5 minutos.

Tengo la sospecha de que cuando me dé la vuelta, ya no estarás. Que cuando quiera irme tú no sujetarás mi mano, diciéndome que me quede a tu lado, tengo esa sospecha desde hace un tiempo. No tengo ni idea de lo qué haré mañana, ni pasado… no sé lo qué quiero en un futuro, ni sé lo qué quiero dentro de un mes, pero sé que quiero estar contigo. Con una porción de segundo soy feliz, con migajas tuyas yo puedo comer durante un buen tiempo, pero no te das cuenta, o es que quizás yo no me esfuerzo demasiado para que te des cuenta... Sólo me conformo con 5 minutos de tu amor, y 5 minutos más y luego otros 5 minutos ….

Elección.

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Lo difícil que es escoger entre 300 cosas perfectas y 236 que casi lo son o que lo parecen… Es imposible empezar a hacer balance y estudiar pros y contras entre tanta oferta variada, apetecible y fantástica. Te puedes volver loca e incluso envejecer de tanto tiempo perdido en decidir si te quedas con X o con Y, en valorar posibles desenlaces y demás. En pensar qué hubiera pasado si hubieras elegido mejor y en suponer e imaginar posibles finales distintos. Al final te ves rodeada de demasiada presión y escoges rápido por impulso o intuición. Y después te das cuenta de que tu elección es de todo menos perfecta pero, por alguna extraña razón, te gusta más que las otras. Te vas a dormir sonriendo con tu elección, rara y extraña; pero tuya. Yo hoy lo escojo a él, y por impulso, me lo quedo para siempre.

Complejidad Humana: “Equilibrio”.

El equilibrio es la balanza que te permite en un momento dado tener control de ti mismo ante el laberinto que te arrastra a los extremos, es el punto intermedio de situaciones irracionales o circunstanciales. En la vida hay momento para todo y dentro de ese todo, el equilibrio debe estar presente. Esa balanza de la cual hablo es la que literalmente hace percatarte que la intuición a veces le gana a la razón y que la sensatez debe imperar por encima del orgullo o del ego volátil que nos encierra en una burbuja. El equilibrio del que estoy hablando no es el hilo del que cuelga nuestra cordura o locura momentánea, tener firmeza con nuestra personalidad no está mal, de hecho en ocasiones nos hacen especiales algunas particularidades que si las cambiáramos, dejaríamos de ser auténticos, de parecer atractivos o interesantes ante alguien. El equilibrio es la "pizca de sal" en lo dulce. Ese equilibrio, no es el estado emocional que arrastramos a diario y lo reflejamos en cada hora q...

Yo

Yo soy esa que coge a puñados los lápices de propaganda, la que odia que le digan que hable más bajo, a la que le gusta el sol pero adora la lluvia. Yo soy la que llena el bolso de cosas “por si acaso”. Soy la que sueña con el mar y quisiera poder volar. Soy la que se acuerda de las letras de todas las canciones más chungas y confunde derecha e izquierda desde siempre. Soy a la que le gustan los bolsos de cuero aunque echen peste. Yo soy la que siempre va combinada, la que tiene miedo a las tormentas, la que llora cuando ve a alguien llorar. Soy la especialista para comer, la que no le gusta ir a los mercados y la que le encanta mancharse de pintura. Soy la que nunca ha vuelto a andar en bici y que ya perdió la costumbre, soy la que no se olvida de ningún cumpleaños o aniversario. Soy la que dibuja igual que a los 8 años, aunque ya no se sale por fuera al colorear. Soy la que seguirá llevando la sinceridad por bandera, pese a quien pese. Soy yo, soy Lagis.

Sin duda.

Me gustas cuando espero a ver si te callas, me gustas cuando dejas de hablar un poco. Me gustas inocente, me gustas maduro. Me gustas negligente, severo y reservado. Me gustas cuando bailas, me gustas cuando ríes, me gustas cuando vives, me gustas cuando nada te hace gracia, me gustas si te burlas de mi desgracia. Me gustas ciego, me gustas torpe; me gustas ágil y agudo Me gustas cuando avanzas, e incluso cuando te hundes. Me gustas sencillo, me gustas raro. Me gustas casi todo, me gustas casi nada.

SUMAMENTE CULPABLE.

¿Sabes lo peor de todo esto? Que he perdido mucho tiempo. Que me he dejado la piel y ahora estoy en carne viva sin nada que me cubra. Que he tenido que luchar contra mí, y odiarme cien veces porque tú me superabas y no había fuerza que pudiera con tanta palabrería. El caso es que siempre acabo perdiendo yo. Que tú no te has sentido culpable de nada y yo me sentí culpable de lo tuyo, de lo mío, de lo nuestro y de lo que no tuvo nombre.

Torturada.

Que difícil... Pero me parece que aún es más difícil quedármelo para mí sola. Supongo que por eso lo hago. Tú siempre me preguntabas en qué momento empecé a quererte. Empecé a quererte exactamente cuando llamaste para decir que me dejabas. De hecho fue en ese preciso momento cuando olvidé el amor que sentía antes. Me olvidé de la ternura y... y el sexo... de tu lengua. Me di cuenta de que lo que había sentido antes no era más que el simple reflejo de lo que es el amor. Descubrí que no te había querido nunca. De repente pensé en aquella tortura que practicaban en Francia. ¿Sabes qué hacían? Ataban las extremidades de una persona a cuatro caballos y los azuzaban en direcciones diferentes. Pues así es como me sentí. Así es como me siento. Ahora ya sé lo que es amar. Te amo con esa clase de amor que había rezado por sentir cuando era una adolescente y que ahora rezo por no volver a sentir. Nunca más. No lo sé. Sólo quiero que sepas como me siento. Y no, no te creas que lo qu...

En compañía con la tuya.

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  …casi siempre acababa en alguna bodega del paralelo donde no costaba encontrar compañía y afecto pasajero en los brazos de alguna alma solitaria y a la espera como la mía. Hasta la mañana siguiente, cuando despertaba a su lado y descubría en ellos a un extraño, no me daba cuenta de que todos se le parecían, en el color del pelo, en el modo de caminar, en un gesto o una mirada... C.Ruíz Zafón El juego del ángel

Cuando te nombraba

Aún sueño contigo cada noche sin pretenderlo. Me gusta que estés ahí dentro, pero por tu culpa me cuesta abrir los ojos cada mañana, esperando que a fuerza de mantenerlos cerrados, de no moverme de dónde estoy el sueño pueda continuar . Antes necesitaba nombrarte cada día, 10 veces mínimo, infinito máximo. Cualquier excusa era válida para decir tu nombre y hasta tenía que morderme la lengua para usarlo en vano. Ahora ya no soy tan sistemática, busco causas nobles, momentos perfectos en los que dejar fluir tu nombre. Entrecerrando un poco los dientes para que apenas se me escape de la boca, sin perder un ápice de ti en la pronunciación de tu puñado de letras.

Me desquicia

Hay dos cosas que me sacan especialmente de quicio: la estupidez y una mala mentira. La primera me agota. Es incomprensible, es impredecible: nunca puedes saber lo que un verdadero idiota está pensando. Y la mentira me desagrada no porque falte a la verdad. Lo que me molesta son las malas mentiras, porque a parte de lo de que "traicionan tu confianza y bla, bla, bla..." que piensen que te las vas a creer es un insulto.

Esperaba… Y ya no espero.

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Te esperaba en casa, vestida con una de tus camisas olvidadas. Te esperaba. Empecé a fumar pese a que sé que no debiera hacerlo, pese a que todo el mundo me había dicho lo mal que quedaba un cigarrillo entre mis dedos. Hasta tú, que normalmente eras el que liabas maría para mí, te habías atrevido a comentar lo vulgar del humo nublando mis ojos. Abracé tu foto. Salí a buscarte a la calle con la camisa aún desabrochada, con las vecinas contemplándome fascinadas. Te esperaba ya por pura inercia. Te esperaba, sin esperanzas ni promesas. Sabiendo que había tantas posibilidades de que aparecieses como las que tenía la negación de la atracción gravitatoria sobre el resto de los cuerpos del universo. Los nuestros ya se hallaban fuera de ésta y de otras tantas teorías. Entonces comprendí que quizá no nos amábamos tanto como para aguantar el que dirán, como para que perdieras hasta tu sombra. Así que te dejé ir, sin correr a buscarte ni plantear el amor nuestro como ecuación con ...

Suavemente

Quiero estar contigo; sin adverbios de tiempo. Contigo, sin ahora ni siempre. Destruir el mañana, difuminar un ayer, quitar el tarde y que no queden jamás ni pronto. Dejar nunca invalidado. No volver a usar entonces, mientras o ya. Quizá sólo un anoche, pero no un ahora ni un aún, cuando, todavía, después... Quiero quererte, tenerte sin adverbios de tiempo. Con otros adverbios, echaré mano de ésos, más cálidos, más tiernos, más reales, esos otros, acabados en mente. De modo que quiero quererte, tenerte, amarte; cálidamente, rápidamente, pausadamente, r epetidamente.

Fantasmas

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A veces tengo miedo a no ser quien realmente soy, a alejarme de mi misma, a que llegue un día en el que no reconoceré mi reflejo en el espejo. La fama que tenemos entre los que nos rodean afecta a nuestro modo de comportarnos delante de ellos, y no quiero interpretar ningún personaje que no se corresponda a alguien que no soy yo. No quiero salirme tanto de mi misma que no pueda volver a encontrarme. No quiero ser lo que no soporto en los demás. Tengo dudas, cada día, de no estar haciendo lo correcto. No puedo evitar echar de menos el pasado, algunas etapas fueron inmejorables. No sé que sentir respecto a muchas cosas, no sé que pensar respecto a otras. No sé qué esperar, no sé que dejar para mañana. Me invade la melancolía. Algunos viejos fantasmas, que creí derrotados, vuelven a visitarme. Seguramente creen poder desestabilizarme. Pero esta vez sé cómo hacer que desaparezcan, esta vez sé lo que tengo que hacer.

Cuando crecemos

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  Cuando somos niños, nuestro mundo es muy pequeño, compacto; nuestra nómina de verdaderos afectos es limitada, se reduce a la familia.   A medida que crecemos aparecen personas que entran en nuestras vidas para aumentar la lista de añoranzas y en muchos momentos es imposible no echar de menos a alguien, a alguien a quien queremos, a quien necesitamos. A alguien que está lejos.   ¡¡ Welcome home!!

Desafío

Mi vida es un desafío constante: nunca acabo de estar preparada para lo que voy a leer, ver u oír.

ELLA

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Después de la gran tormenta, cuando las nubes ya han despejado, cuando los truenos han cesado, por fin. Después del caos, cuando la muchedumbre ya se ha dispersado; Lo que ves es lo que hay, lo que queda es lo que tienes, los que aún están son "tu gente". Esta vez los vientos han sido fuertísimos y arrasaron con todo, ha tronado y llovido como nunca antes había hecho. Y ella, contra todo pronóstico, sigue aquí, persiste y continúa en pie. Ella, pese a todo y todos, ha resultado ser "mi gente". Ella me duele. Ella no es perfecta, pero no necesito que lo sea. Ella me tendrá a su lado cuando me necesite y cuando sólo le estorbe. Siempre. He dicho.

Derribado.

Tengo una certeza: no soy indestructible ya me han derribado.