Complejidad Humana: “Equilibrio”.
El equilibrio es la balanza que te permite en un momento dado tener control de ti mismo ante el laberinto que te arrastra a los extremos, es el punto intermedio de situaciones irracionales o circunstanciales. En la vida hay momento para todo y dentro de ese todo, el equilibrio debe estar presente. Esa balanza de la cual hablo es la que literalmente hace percatarte que la intuición a veces le gana a la razón y que la sensatez debe imperar por encima del orgullo o del ego volátil que nos encierra en una burbuja. El equilibrio del que estoy hablando no es el hilo del que cuelga nuestra cordura o locura momentánea, tener firmeza con nuestra personalidad no está mal, de hecho en ocasiones nos hacen especiales algunas particularidades que si las cambiáramos, dejaríamos de ser auténticos, de parecer atractivos o interesantes ante alguien. El equilibrio es la "pizca de sal" en lo dulce. Ese equilibrio, no es el estado emocional que arrastramos a diario y lo reflejamos en cada hora que compartimos ante los demás; es mucho más que un cambio de humor pasajero y momentáneo; es la parte en que nos divorciamos de un capricho que enferma la estadía de quienes esperan ver en nuestro rostro una sonrisa con una carcajada perpleja, es sentarte a cultivar tu fe sin pensar en la negatividad de las situaciones, es desterrar ese pasado que nos condena como alma en pena a días que fueron "ayer" la tinta de una historia que escrita en papiro está. El amor verdadero no necesita equilibrarse, el mismo no se mide en patrones de escalas que incluyen números de cifras como ecuación matemática, tampoco la sinceridad, la amistad, los buenos valores, los buenos principios.