¡No hay que olvidar!
Nuestras mentes están tan llenas de recuerdos como el cielo a veces se llena de enjambres de abeja; miles y miles de recuerdos, de aromas, de lugares, de pequeñas cosas que nos ocurren y que regresan, inesperadamente, a recordarnos quiénes somos. ¿Y quién soy yo?.