Ya perdoné errores casi imperdonables. Trate de sustituir personas insustituibles, de olvidar personas inolvidables. Ya hice cosas por impulso. Ya me decepcioné con algunas personas, también yo decepcioné a alguien. Ya abracé para proteger. Ya me reí cuando no podía. Ya hice amigos eternos. Ya amé y fui amada pero también fui rechazada. Ya fui amada y no supe amar. Ya lloré escuchando música y viendo fotos. Ya llamé sólo para escuchar una voz. Ya me enamoré por una sonrisa. Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y tuve miedo de perder a alguien (y termine perdiéndolo)... pero sobreviví y todavía vivo. No sólo existo... todos deberían vivir, aunque la mayoría de la gente existe, eso es todo.
Entradas populares de este blog
Me desquicia
Hay dos cosas que me sacan especialmente de quicio: la estupidez y una mala mentira. La primera me agota. Es incomprensible, es impredecible: nunca puedes saber lo que un verdadero idiota está pensando. Y la mentira me desagrada no porque falte a la verdad. Lo que me molesta son las malas mentiras, porque a parte de lo de que "traicionan tu confianza y bla, bla, bla..." que piensen que te las vas a creer es un insulto.