Odio a la gente gris.
No me fío nada la gente que cae bien a todo el mundo, siempre he preferido a las personas raritas, las que se salen de lo normal; las personas que creen que su vida es un éxito no me interesan en absoluto porque no me las creo, son un fraude. Me gusta la gente que se equivoca, la que tropieza y que vuelve a empezar de nuevo. Me gusta la gente con sus defectos, que se ríe de ellos y que no intenta esconderlos; la gente que piensa más que actúa, la gente con sus miedos e inseguridades; y no soporto a la gente gris
Conozco personas que estaban llenas de color… pero ahora se han vuelto grises
Lucharé por no volverme gris yo también, aunque desentonemos